No prejuzgues, “es delito”.


Show de presentación, el pie en el acelerador y en marcha el proceso Selección Colombia. Idilio. El piloto, Queiroz, diplomático, sonriente, coqueto. Si hasta dijo que esta abierto a cualquier perspectiva del amor, aunque no tiene el pase libre. Guiños de ojo, sonrisas de oreja a oreja, mucho optimismo, las inevitables comparaciones con su antecesor, Pékerman, y cálidas preguntas del periodismo impaciente.

“No es  tiempo de respuestas”, dijo. Queda claro que su plan aun se desconoce y que los antecedentes, en las canchas, no juegan. El respeto se gana con procesos serios y buenos resultados. “Si tengo algo bueno, lo haré mejor… Si es mejor, lo intentaré perfecto, siempre buscando el resultado”.

Las figuras en el bolsillo, por la calidez de sus comentarios. Pero todos en favor del equipo. Sabe, por su experiencia, que la piromanía critica, aún no desenfunda sus armas. Que las fuerzas de choque, contradictoras, están al acecho. Que en este mundo futbolero industrializado, ruedan cabezas de entrenadores, cuando no triunfan y que los resultados no se consiguen solo con simpatía.  

Causa, Queiroz, buenas sensaciones. Su mensaje alienta. Su modelo de juego no esta identificado, el que deberá adaptar a nuestro estilo. El estilo no lo impone un técnico, esta en las raíces , en la idiosincracia, en el pueblo, en la calidad de los jugadores. En Colombia la pelota es el instrumento y con el se construyen los éxitos. El público no admite  equipos toscos o amarretes.

Se desconocen sus características de mando, los alcances y autonomía de su autoridad, su vocación de trabajo y su relación con la prensa.En estos aspectos es una incógnita.

Pero Queiroz llega con aire renovador, con esperanza.

Prejuzgarlo hoy es “un delito”. El tiempo tiene sus sentencias y  aun no es el momento de evaluarlo. Tantos, en el pasado, recibidos con rosas y despedidos con látigo. Cortos son los romances del futbol porque no coincidente obligaciones, exigencias y resultados. Queiroz, en sus primeros compases con la selección, en  luna de miel. — 

Esteban Jaramillo OsorioTwitter: @estejaramillo

Foto: semana.com

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El toro y el tigre


“Sin clítoris no hay placer”, dicen los expertos. Sin goles, no hay felicidad. Duvan Zapata, el artillero de moda, lo demuestra cada semana, entre elogios y admiración de quienes se rinden ante sus facultades. La fama le llega en plena madurez, a los 27 años. No es un aparecido, es un ignorado conducido al sacrificio por quienes no entendieron su fútbol, ni apoyaron su crecimiento, especialmente aquellos que apostaron a la confusión para hacer prevalecer otros jugadores. Roscas montadas con el apoyo de entrenadores e impulsadas por los empresarios. Fueron siempre excusas frágiles las que lo sacaron de circulación en los procesos de selección Colombia, especialmente el último en Rusia.

Su presente deslumbrante alienta expectativas para la Copa América. Su fútbol dominante en el área y su poder rematador le dan una aire de insustituible en las convocatorias.

Su situación actual enciende la polémica con Falcao.  ¿Quién debe ser el titular en el próximo torneo? ¿Pueden ambos jugar juntos? ¿Podrá Queiroz sacarles el máximo provecho haciéndolos compatibles en el campo?

Experto como pocos Juan Carlos Osorio, argumenta que “son compatibles siempre y cuando se les asignen funciones complementarias y el sistema elegido se acople a sus características. En un 3-3-4, de acuerdo con las calidades de los rivales conformarían un ataque demoledor, con dos extremos a perfil natural, con centro y pase. Lo harían también en un 4-4-2, con entradas y salidas al área, por el medio. Pero, llevarlos a las bandas limitaría su funcionalidad”.Todo dependerá del modelo de juego de Queiroz, de los rivales, del sitio donde se compita , de las asociación de todas las líneas y la optima interpretación del juego. La penetración en el ultimo tercio que los hace a ambos tan útiles, es fundamental y Colombia tiene  futbolistas para ello. El sueño de los Colombianos con el tigre y con Zapata, es conformar un ataque dominante en el escenario de la  copa para consolidar favoritismo.Esteban Jaramillo Osorio
Twitter: @estejaramillo

Foto: semana.com

En tres toques


Hay corazón. No hay cabeza.

Juega Colombia en el Suramericano con el corazón. El desenfreno impera cuando el ímpetu puede más que el juego. Las perspectivas de ir al mundial son reales a pesar de la falta de estructura en el juego, la escasez de ideas y la ausencia de soluciones colectivas que alimentaron la posibilidad del desastre en ronda previa. 

Tiene Colombia un juego físico insulso, al que solo le dan vitalidad tecnica Enamorado, Tolosa, Valencia y Cuesta. Hay Tantos futbolistas inflados por la prensa, con el beneficio abierto de los empresarios. El culto a la estatura, en perjuicio de la habilidad.

El amor eterno.

Cano se va del Dim, no encuentra club y regresa jurando amor eterno. Morelo jura amor eterno y abandona Santa Fe, al primer coqueteo.  No hay consistencia entre las palabras y los hechos, porque el fútbol hoy es poder y dinero. Así marcha el negocio. Las palpitaciones desenfrenadas con los goles que enloquecen a los hinchas, tiene un fin básico, en los bancos. Jarlan Barrera en el título de Junior hinchó el pecho emocionado, pero tenia  la maleta armada para macharse. Tan parecido todo a Armani que adorado por la hinchada, dijo al emigrar que siempre quiso jugar en un grande. No era Nacional, es River Plate.

Finanzas y sueños. 

Regresa el futbol profesional. Mucha publicidad, poca diversión. Partidos menores, chispazos, algunos golazos,  atajadas con brillo, una hermosa chilena de Dinneno en su debut con Cali, pero en general tramite  sin grandeza , sin belleza. El arranque pesa, dicen algunos, con licencia para jugar mal y perder.

Pocos alicientes, mucho veterano, regresan talentos parranderos y hay baile loco de futbolistas  con fracasos que saltan de un club a otro. Las finanzas no cuadran como tampoco los sueños de victoria. Que difícil es jugar bien, que fácil resulta disfrazar la ignorancia.  — 

Esteban Jaramillo OsorioTwitter: @estejaramillo

Foto: ElTiempo.com

Soy policía.

El fútbol también llora, como llora Colombia. Como lloró cuando murió Andrés Escobar, con una y mil lagrimas solidarias, sentidas. Conmovedor fue el homenaje de Millonarios a la Policía, después del gol ante América, como recuerdo imperecedero a las víctimas del atentado de estos días. 

El viaje eterno, intempestivo, desgarrador, especialmente para algunos atletas, que por fuerza del destino cambiaron títulos, celebraciones, aplausos, medallas y gloria por coches fúnebres, con desasosiego para todas sus familias. Todos inocentes víctimas. 

Visible la solidaridad colombiana, no podía excluir el fútbol. Fue un lindo gesto, como aquel de Totono Grisales cuando en 2001, en Copa América, en épocas también turbulentas, corrió hasta un patrullero después de su gol ante Venezuela, para despojarlo de su casco protector y lucirlo puesto ante el público, con gesto simbólico de confianza y solidaridad para la Policía Nacional. 

Soy Policía, con gratitud. Por mis amigos, por sus buenos actos, por solidaridad. Como Policía es cada Colombiano que hoy sufre los rigores de la violencia. Lo soy como Totono o como Millonarios, como toda Colombia que rechaza los actos de vandalismo con los que se quiere desvertebrar al país afectando sus instituciones.

El fútbol, nuestro fútbol.


El fútbol, un mundo de apoteosis con triunfos memorables, goles celebrados y regates fantásticos de finos artistas. También de mentiras, intrigas y sospechas. No hay márgenes de error. Sus actores, tantas veces en conflicto, pasan de héroes a villanos en una exhalación, con dependencia directa a los resultados.

Ganar como sea es la tendencia dominante en los últimos tiempos, con descrédito creciente del espectáculo. El inevitable éxodo de los jóvenes y la soberanía de los veteranos que maquillan sus hojas de vida con hábiles empresarios, marcan la pauta en estos tiempos. Transitan “Los viejos” cansinos por las canchas, cargando años y lesiones, para alimentar la estabilidad de entrenadores con frágiles mandatos.

En las fotos de presentación, todos los “Refuerzos” se ven relucientes. Alucinan, Impresionan y alientan la esperanza de los hinchas. Son faenas sociales sin ver rodar la pelota. Pero, en la realidad, en los campos de juego, muchos de ellos se convierten en problemas y no en soluciones. 

Cuanto poder han ganado los representantes. Tanto como los violentos. Cuantos entrenadores impulsando “mordidas” para justificar incorporaciones, o inescrupulosos entrenadores de chicos, pidiendo dinero para garantizar un aterrizaje en la élite. 

Se perdió al pudor, la ética, el respeto, en el manejo del mercado

El fútbol, nuestro fútbol, con el placer morboso semanal, sin explicación lógica al amor desenfrenado. 

Foto: RCN Radio

Ya son ocho…Y llegan más

En la coherencia, el buen rendimiento, el renacimiento de la confianza y los  buenos resultados, anduvo el Once Caldas en la campaña anterior. Al final, frustración porque faltó gasolina, con averías en el motor. 

Sobre la realidad actual del equipo se van rompiendo dudas, después de días de silenciosos, que contrastan con el apoyo del público, que se ha abonado con entusiasmo. Van cerca de 4 mil.

Cuadrado se marchó, porque desgastó su relación con los dirigentes. Sus exigencias no satisfechas, por desmedidas, le dieron vía libre a su salida a pesar de sus aptitudes. Diego Arias, soporte de la campaña pasada, prefirió marcharse antes de ahondar diferencias con los técnicos. Los demás no ofrecieron garantías en el rendimiento. 

Llegan ocho, hasta ahora, para cubrir posiciones sensibles. Serán aporte en nómina y seguramente en la conformación del equipo titular. Como portero, un paraguayo llamado Gerardo Ortiz, procedente de Sol de América, donde “Pinti” Álvarez, ex jugador del blanco, quien lo recomendó, es ídolo. Son reconocidas sus condiciones en el arco, con dificultades en el “juego de pies” típico en el futbol paraguayo. Darío Rodríguez, 23 años, Bogotano, ex jugador de Santa Fe, Bucaramanga, Pasto y la selección juvenil de Colombia, será cuota atacante, con Salcedo que llega de Cartagena. Reyna con 29 años y Lizarazo, con 27, serán alternativas creativas. Lewis Ochoa, de brillante pasado en Medellín y Millonarios, temporadas atrás, traerá su aporte a la defensa en el extremo derecho. Harlin Suarez, paisa de Nacional, a préstamo en Huila, medio campista, también confirma su vinculación para el medio campo.

No es oficial aun la convocatoria de Elkin Soto para adelantar pretemporada, pero se asegura entre susurros, que esta en los planes. Otros sectores serán cubiertos considerando los tres torneos en los que el Once Caldas confrontará. 

Con fe, razones y trabajo, Bodhert esta obligado a mejorar respecto al año anterior. Elogiada, por meses, fue su línea de rendimiento. — 

Esteban Jaramillo OsorioTwitter: @estejaramillo

El escándalo


Tremendo escándalo. Material explosivo el de Gabriel Camargo que llenó las redes de insultos, con virulencia en las reacciones de los involucrados. Dijo su verdad, respecto al fútbol femenino, el que señaló por sus comportamientos extradeportivos. 

Otros directivos afirman lo mismo en voz baja. Acogen ellos el mandato FIFA de impulsar un campeonato entre mujeres a regañadientes y arman sus equipos sin convicciones. 

El tema, por lo delicado, no debe tratarse a ligera. Merece desmenuzarse con posturas serias, sin oportunismo. Es cierto que hay homosexualidad en el fútbol femenino. Tantas de las deportistas lo han aceptado en público.  Como lo hay dentro del arbitraje, en el fútbol de varones y entre periodistas, lo que no permite estigmatizar a sus actores. También hay bisexualidad. No infieren estas conductas en el rendimiento en las canchas, ni en la forma de socializar en camerinos, como tantas veces se ha dicho. 

No es delito ser lesbiana y menos consumir licor, pero en este mundo intolerante, las palabras sin prudencia de Camargo, han causado estupor como colofón a un año plagado de escándalos en el fútbol nacional.

El país se ha enfurecido y los hipócritas de plácemes enarbolando banderas críticas. Muchos lo saben, desde hace años, que gran parte de lo dicho por Camargo, es cierto.