La luna miel… Selección Colombia.

Por Esteban Jaramillo Osorio.

Cuando los periodistas “lo mataban” por radio, con eco en las redes alborotadas, don Hernán, o “minia” como lo llaman los amigos, pedía desayuno, en su lecho de enfermo, donde yace con serios e irreversibles quebrantos de salud. David y Daniela Ospina al lado, en tierna imagen con amor y gratitud.

En solidaridad con su portero,  e inspiración al jugar, la selección en Copa América, en Brasil.

Dominó en todos los sectores del campo, con resultado a favor, argumentada en las combinaciones con el balón, las visitas a la portería, las opciones creadas, la solidaridad en defensa y ataque y el predominio en los duelos personales, aéreos o a ras.   Demostró que esta llena de vida.

Hay titulares y suplentes, de calidad. Díaz, una flecha en las orillas del campo; Cardona talento genuino en los pases largos y cortos, frontales o laterales, profundos o cruzados; Cuellar el “ jugador pulmón” y Lucumí, Borja y Arias, tan comprometidos como el equipo de principio a fin. Aunque poco exigido, Montero respondió al comienzo y al cierre, cuando los cables defensivos se saltaron.

James como Siempre el jugador-talismán, con su futbol que alucina, y Falcao, en una lucha permanente por hacerse sentir.

El VAR perverso, volvió a influir. Pobre Diaz, siempre en tensa espera, después de faenas brillantes que terminaron en gol.

Hay juego, señores. La selección tiene el aval del público feliz. Cada balón es una fiesta, cada pase una canción. Cada gol es fuego que se esparce para darle vida a la ilusión.

Maldito VAR, bendita la selección.


El drama de David y Daniela Ospina, con el padre enfermo y la solidaridad de la selección.

Anuncios

El sueño, crece…

Por su condición de ídolo, James Rodríguez despierta malquerencias y amores desbordados. Simpatías y rechazos, en juicios públicos sin garantías, porque son apasionados. Hay que admitir que “ el 10” es distinto. Fue su zurda de seda, en su tenaz búsqueda de un camino, con precisos pases, la que destrabó el enredado partido ante Qatar. Asistencia genial, “tres dedos”, que catapultó Zapata a la red, apropiándose del espacio de Falcao que atacaba en la misma dirección. Verdadero duelo de artilleros que, en esta copa, “el toro” domina.

James no es un torrente de palabras… Es catarata de talento, acostumbrado a la jugada maestra.

Qatar no fue un rival temible; complicado si, al punto de que con susto nos despidió de la cancha. Fue Colombia un equipo con paciente elaboración, pero indeciso frente a la red. Dominó a lo largo y a lo ancho, se adueño de la pelota, pero la ceguera en la definición lo privó de un mejor resultado. jugó con determinación, buscó la portería con insistencia, volcó la cancha a su favor, pero su faena, hasta el gol, era infecunda.

“El sueño goza de ideal salud…”

Por Esteban Jaramillo Osorio.

Foto El Tiempo.

COLOMBIA: CUANDO RIE LA PELOTA.

NO ES RONALDO. ES ZAPATA. ES COLOMBIANO.

EL PLACER DE GANARLE A ARGENTINA. MESSI EMPEQUEÑECIDO.

Por Esteban Jaramillo Osorio.

Función de gala. Lo dijo Queiroz antes de que rodara la pelota: “En un partido Colombia-Argentina, gana el futbol…” Y el futbol ganó. Su coherente discurso se cumplió a cabalidad, para una hermosa demostración técnica y física, que puso patas arriba el país. Habló de pases cortos o largos, de presión a perdida, de líneas altas, de rápidos y ordenados repliegues y despliegues, asociados estos con toques en elaboración precisa, con el balón como base instrumental. Habló de equipo y no de individualidades y de la necesidad de creer en los jóvenes hambrientos de triunfos.

Todo en Queiroz , hasta ahora, tan transparente, tan preciso, tan sencillo.

Con golazos liquido el partido: arranques por derecha, conclusiones por izquierda. Un pase cruzado de James con amplitud, profundo y “al pie”, dos enganches desequilibrantes de Roger Martínez en el vértice del área y su tiro inapelable a gol; un saque de banda, Zapata de armador,  Roger y Lerma en la conexión y, como un ciclón, en viaje rotundo desde el medio campo, Zapata para liquidar a Armani…Le pegó con el alma.    Queiroz movió fichas con maestría. Roger por Muriel.

Queiroz movió fichas con maestría. Roger por Muriel. Cuadrado al medio, desequilibrante, (¡que viva la gambeta!), alternando la banda con el juego interior. Lerma por Cuadrado, a la izquierda en el medio, para guapear en las jugadas que soltaron la bronca argentina, herida mortalmente con el dos a cero. Solidez en la defensa, portero incluido con reflejos a prueba y respuestas sin discusión. (¡ Que tapadas David!… Que voladas sicológicas). Con la novedad de Estefan y Tesillo cerrando sus bandas y bordando ataques, y el generoso despliegue de Barrios y Uribe, en plenitud física.

Falcao, desgastado, sustituido, y por él la demoledora presencia de Zapata. Los goles salieron del banco, diríamos de la nada, pero ya estaban en la mente del entrenador.

Las muecas de Messi, empequeñecido, con la cabeza gacha, reflejo de una sociedad futbolera, la argentina, en declive, sin reacción. Hablan mucho, hacen poco.

Somos mejores… Fuimos mejores por Intensidad, por orden, por actitud, por propuesta. Por el futbol expuesto, porque irrompible, como estilo, es nuestra amistad con la pelota que sonríe, como el pueblo enfervorizado cuando juega la selección…Nuestra selección.

 

Porque perdió Millonarios.

En los micrófonos no se ganan los partidos.

Por Esteban Jaramillo Osorio.

Millos en tres actos.

¿Por qué perdió? Porque no tuvo juego. Por ausencia de futbolistas con calidad diferencial. Porque construyó su campaña con táctica, empuje y actitud. Pero con meter y correr no basta. Por falta de carácter, de temple, en el último partido. Por desgaste de los veteranos e inexperiencia en los jóvenes, nunca habituados a la espesura del ambiente y a la exigencia de la tribuna que siempre respaldó.

Por ausencia de suplentes y lesiones inoportunas de las que algunos no se lograron recuperar.

Por menospreciar al rival eliminado que, SIN PRESIÓN, jugó a sus anchas y ganó.

Segundo acto.

Ni peleas, ni ojos morados, ni insultos. ¡Mentira! Nada de eso en el camerino. Ambiente tenso si, con un técnico sosegado al final, con discursos autocríticos y motivación. En la victoria, tantos padres. En la derrota, tantos huérfanos.

Tercer acto.

¡Urgente!  Refuerzos se buscan. Jou Cardona, una opción. Pinto pidió renovación de Marrugo, pero él, en la calentura de la sustitución, anuncio su partida.

¿Era millonarios el mejor? Y una última reflexión: los partidos no se ganan en los micrófonos y mucho menos sin ver rodar el balón.

Seleccion colombia: el amor del pueblo.

En la despedida de Colombia, poca gente en el estadio. Buen futbol, sin presión; no había rival, por las debilidades panameñas.

La emoción no estuvo ausente.

Como siempre la vieja y vacía polémica: ¿ Es la selección de los costeños o de los hinchas del resto del país? ¿fue el partido una golosina costosa para los cachacos? Regionalismo apasionado en la dialéctica. Regionalismo puro que, en el pasado, originó las guerras de barras con acoso incluido, como el de Stefan Medina, un jugador reprobado por la hinchada, por la influencia de los medios y querido por los técnicos.

La selección, es de todos, de todos, no importa donde juegue.

Fue la del lunes, una despedida sin honores. Los honores fueron para los campeones de 2001 homenajeados, en la antesala.

Tantas caras, aun frescas, llenas de recuerdos. No estaba Edgar Perea, uno los locutores de moda por la época. Ya murió.

Para Queiroz fue un ensayo destinado a ajustar líneas, acomodar jugadores, potenciarlos con sociedades, encontrar apoyos para los ídolos, Falcao y James y equilibrar el equipo.

El tiempo hablara de él, por su rendimiento y resultados.

Se demuestra que James y Falcao no son hoy los únicos referentes. Cardona, con Quintero ausente, es el socio ideal del ataque. El eterno gordo, rechazado por tantos, demostró de nuevo que tiene un arsenal técnico invaluable y ,de regresó, después de ser rechazado por Pékerman, se ve como una auspiciosa formula creativa.

Siempre la selección fascina. ¿Quien, me pregunto, desea una derrota del equipo nacional? ¿O quien le niega un afecto?

Aquel que no sueña, no gana. Y nuestro sueño es el triunfo.

Por Esteban Jaramillo Osorio.

foto Marca.

El regreso de un artista.

Hay artillería, falta puntería.

Tanda trepidante de lanzamientos desde el punto penalti, nerviosa, emocionante, incierta. Colombia regaló dramatismo de principio a fin en el mundial, hasta clasificar. Inmenso Mier, mucho mas que su rival, un gigante portero a quien la corrección del árbitro repitiendo un lanzamiento cuando rozaba el cielo, lo noqueó. Su cuerpo de supermán se derrumbó. Buen equipo Colombia. Refrescante. Con futbol vertiginoso y técnica en el pase. Sin “presa mala”, en un interminable y dinámico viaje de ida y vuelta. Como en los grandes combates de boxeo, dando y recibiendo. Sus delanteros culebrearon toda la jornada, buscando orificios de entrada en defensa rocosa, con Sinisterra como guía, un portentoso jugador que marca el camino al estrellato, por sus modernos movimientos y sus aportes en defensa y ataque. Mientras tanto, los recuperadores contagiaron con su esfuerzo, forcejearon en los duelos para evitar contrastes, con el respaldo de un portero que derrochó seguridad.

Los pitos envenenados.

Sobre la crisis de confianza de los árbitros del futbol.

Los pitos envenenados.

Por Esteban Jaramillo Osorio.

El lado oscuro del futbol. Se acentúan las quejas lacrimosas, por los disparates arbitrales en el futbol colombiano.  Cartas protesta se arruman en los archivos, ante la complacencia e ineptitud de quienes tienen “el pito a su mando”.

Común es que “te den hoy y te quiten mañana”, frase repetida con rutina, como si con ella se disfrazara el desastre. Difícil establecer si los silbatos fallan por inexperiencia, falta de capacitación, presión ambiental, ordenes superiores o mala intención; cobardía, manipulación sin escrúpulos, o desconocimiento. O por la frenética tendencia de las apuestas.

Para agravar la crisis, el presidente de Nacional, Juan David Pérez hombre sereno y del futbol, perdiendo las formas y en procura de la satisfacción de los parciales energúmenos, fue a increpar al árbitro, video en mano, por un inexistente penal sancionado, minutos después de concluido el partido contra Tolima. Cuantas veces a su equipo, como a otros, le han regalado. No eran ni el momento ni el escenario, para el reclamo cuando hierve la sangre de los protagonistas. Merece severa sanción.

Entre tanto, el presidente de Dimayor anuncia profusamente la inminente contratación de jueces extranjeros, pasando por alto que cuando era el jefe del comité, el arbitraje no prosperó. En un mundo de sospechas e intrigas, como el del futbol, la confianza en quienes dirigen en las canchas o en los escritorios, corre la misma suerte que los miembros de las cortes colombianas, donde se denuncian la corruptela, la complacencia al delito y la deliberada protección, contra la ley, a los amigos del poder.¿ Acaso no son magistrados o ex magistrados, los componentes de los tribunales de Dimayor, el de arbitraje incluido?

Foto es.123rf.com